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`` DIGO YO...´´ Blog de Pedro Caballero-Infante Perales

MÁS DURA SERÁ LA CAIDA

MÁS DURA SERÁ LA CAIDA

 

 

Ser protagonista y sentirse figura hay que ganárselo a pulso porque el placer de sentirse foco de atracción de cámaras y micros es un gozo egocéntrico y momentáneo.

Un Premio Nobel, un afamado artista, un deportista múltiplemente premiado son figuras que se han ganado esos cinco segundos de gloria que Andy Warhol nos presumía a todos.

Algo parecido pasa diariamente con determinados mindundis médicos, especialidad cirugía, que tras la ansiosa espera de los deudos más cercanos del enfermo, cuando aparecen con esa puesta en escena cinematográfica: pijama verde veteado de sudor, gorro quirúrgico y mascarilla caída sobre la barba, se ven rodeados por un público expectante y ansioso.

Es cuando “el figura” pone el paño en el púlpito y cual pontífice se dirige benevolente hacia un público expectante y ansioso que de su boca salgan unas contadas palabras.

Tras la improvisada y diaria “rueda de prensa” espontánea ya las noticias personales del “artista” brillarán por su ausencia.

No soy proclive a las agresiones físicas pero cuando el icono resbala de la peana a lo peor a alguien se le escapa un puntapié. Delito recriminable que, en ocasiones, tiene algún eximente.

 

VOYEURISMO DEMENCIAL

VOYEURISMO DEMENCIAL

 

 

Me quedé impactado con una escena de la película “Espartaco” de Kubrick. Está el gladiador en su celda y le entran en ella a la esclava de la que está enamorado. Se miran arrobados. Cuando van a proceder al acercamiento corporal, Espartaco percibe atónito como, desde una rejilla superior, están mirando dos romanos excitados ante la probable cópula entre ambos.

EE. UU. comenzó  Gran Hermano, “reality” que secundaron el Reino Unido y, por supuesto, España. Por lo que leo la audiencia de estos programas es grande y aumenta en proporción a los movimientos y contactos sexuales de las parejas.

Soy comprensivo con los programas del corazón que sustituyen las antiguas tertulias de los viejos patios de vecinos donde se despellejaba al ausente, Pero, ¿mostrarse interesado y, lo que es peor, excitado por el trato vivencial de unos seres humanos las 24 horas del día?

Hay más.  Los americanos del Norte, han reiniciado la historia, esta vez en versión infantil con Kid Nation e Inglaterra con Boys & girls alone. ¿Y España?. ¿Cómo quedarse atrás en avances sociales?. Ya tiene su Dejadnos solos en Tele-5.¿Mis semejantes?. Si acaso, como yo, bípedos con gafas, ¿pero semejantes?. No me  joda!

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PAYASOS

PAYASOS

 La liga de fútbol profesional, que no el  balompié que juegan los chiquillos en los descampados, no ampara un deporte. Hay quien dice que es un negocio: ¡Sí!. Pero lo que, indudablemente, no es un espectáculo.Si en un partido de fútbol esos vente y tantos payasos malcriados no estuviesen fomentando una pasión en los espectadores: el forofismo, los campos estarían vacíos y las pantallas de la tele de los bares retransmitirían, que esa es otra, (¡hay gente pá tó!), golf.Lo que escribo tiene una fácil demostración en estas fechas navideñas. Con la mejor voluntad del mundo, se supone, los peloteros organizan un encuentro entre las “figuras extranjeras” y los internacionales españoles con el fin de recaudar fondos para una buena acción. Resultado: no se venden ni 30.000 entradas. ¿Por qué?. Porque el espectáculo anunciado ya de por sí deprime pues los protagonistas, aunque no se juegen nada, no son artistas.Hagan lo mismo los organizadores con Bruce Springsteen o U-2. ¡Lleno!. ¿Por qué?. Porque estos sí que son artistas y no unos payasos sobrevalorados.

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UNA CESTA PARA BILL

UNA CESTA PARA BILL

 

Siempre he tenido, por estas fechas, la costumbre de obsequiar con algún detalle  a personas que me ayudan durante el año en pequeñas cosas.A Inés, la de la agencia de viajes, que con tan sólo una llamada me saca los billetes del AVE, nunca en asiento de mesita; me recomienda los hoteles más económicos y funcionales para mis desplazamientos profesionales. A Pepe, ese funcionario del Ayuntamiento, que igual me avisa  del tráfico o las huelgas previstas.No digamos de Pastora, mi boticaria de cabecera, que me orienta sobre las gotas que anuncian para no roncar.Antonio, el portero del edificio donde trabajo, que al más mínimo requerimiento me indica dónde está determinada calle y la forma más cómoda y rápida para acceder a ella.Pili, la interventora de mi banco. Por teléfono, y aunque sea heterodoxo, me hace una transferencia rápida a otra entidad sin necesidad de enviar un fax.Un perfume, una botellita de whisky, unos bombones, una cajita de puros, un pañuelo les caía a cada uno. En fin… un piquillo de dinero. Este año no ha sido así. Todo lo he resuelto con una cesta de Navidad que me ha costado más barata y que le he enviado a Bill Gates quien, durante este año, ha sustituido  a Inés. Pepe, Pastora, Antonio y Pili a los que sólo les he dicho lo mismo que a ustedes: ¡Felices Pascuas y Próspero Año Nuevo!.

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EJEMPLARIZAR

EJEMPLARIZAR

 

Para quien no la recuerde, ahí va la famosa frase de Groucho Marx: “Nunca ingresaría en un club que me admitiese como socio”.Hoy, desde la calle, he reparado en la terraza de un vecino donde lucen bandas, pancartas, banderitas y fotos con imágenes sacras referidas a los días navideños que se avecinan.Quien no conozca a este señor pensará obviamente que pertenece al club cristiano y que, de verdad, nos desea a todos paz, confraternidad y amor. Pues bien, este individuo no saluda ni en el ascensor, ni en la puerta, ni en un pasillo y aún menos contesta a los del inocente que lo inicia. Es un pertinaz moroso con los recibos de comunidad, lo que no impide que posea un exquisito parque móvil de coches.Aparece en los periódicos presidiendo actos cofradieros con cara transida de emoción, actos que, incluso, celebra en su propia casa servidos por un conocido cátering de la ciudad.Yo, cuando me entero, me pongo, cual “maruja” al uso, en mi terraza para ver llegar a sus ilustres y católicos invitados.Alguien me dijo hace poco si tenía envidia de no pertenecer a esa “cuadra” (*). Contesté que no; igual que hice en su momento cuando el Presidente de la misma me lo propuso.No puedo, ni debo, entrar en ese club porque soy  bueno o al menos lo intento.

(*): Entiéndese por “cuadra” grupo, normalmente de deportistas, que pertenecen a un mismo gimnasio.

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ENCANTADOS DE CONOCERSE

ENCANTADOS DE CONOCERSE

 

 

Cuando los futbolistas se besan, se cogen el culo y se alborozan tras escribir esa Novena Sinfonía que, al parecer, es conseguir un gol, están festejando no sólo sus propios intereses sino los de los altruistas sentimientos de los miles de seguidores del club que les paga.

 Pero…¿y cuándo los políticos de un partido hacen lo mismo (obviemos el tacto del trasero) tras ganar una votación?. ¿A quién le están transmitiendo esa paroxística alegría?. ¿A sus votantes?.

Oigo los gritos de mis vecinos cuando marca un gol su equipo del alma o los rugidos de placer de los clientes de un bar transidos ante la pantalla de TV, pero nunca ha traspasado mis tímpanos semejante alboroto, por parte del público en general, aplicado al logro de una victoria congresal.

¿Por qué se ponen así los políticos?. Porque les encanta comprobar cómo pueden cachondearse del pueblo sin que este se cosque.

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EL SENTIDO DE LA VIDA...

EL SENTIDO DE LA VIDA...

 

 

 …está marcado por el de las palabras y el énfasis de las frases que con ellas se construyen. Lo triste es que el mito de Babel siga existiendo en este mundo actual que quiere pasar por globalizado y progresista.

 El nacionalismo es una catetada que tiene su raíz en el bilingüismo. El ser humano intenta diferenciarse del prójimo por el camino de la falsa superioridad. Nunca se es más alto o más guapo o más listo que “alguien”.

 Si este “alguien” aparece,  al igual que en los casos de inanición, el referente saca de la reserva algo que lo haga superior.  En las regiones donde tienen otro idioma, además del español, este algo es su dialecto

 El manifiestamente inferior tira de recurso “políglota” y se dirige a un tercero en su “idioma” para demostrar la falsa hegemonía.

 Esto del énfasis y el  léxico me recuerda lo que dice una amiga de su marido al que manda, alguna vez que otra,  que se vaya con sus muertos. Hay que aclarar que el esposo trabaja en “El Ocaso”. 

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¿EGRESAR O REGRESAR?

¿EGRESAR O REGRESAR?

  

Le dices al joven pariente: “¿Me podrías hacer un escrito de descargo para una leve sanción que tengo pendiente?” y te contesta: “Perdona, pero hace sólo un año que salí de la Facultad de Derecho y no sé hacerlo. Ahora sólo soy licenciado cuando me considere abogado te lo haré con mucho gusto”.

Item más con un farmacéutico: “¿Me podrías interpretar esta fórmula leucocitaria en la que vienen diversos asteriscos que la hacen anormal?”.. “Perdona, responde también, acabo de terminar la carrera y no tengo ni idea”

Estos diálogos se dan por usuales y normales desde tiempo inmemorial. ¿Por qué?. Por el borreguismo de un sector de la sociedad, supuestamente culto, que es incapaz de rebelarse.¿Cómo es posible que se pague, (la Universidad de la que hablo no es gratuita, y aunque lo fuese), a unos docentes para que “fabriquen”, en serie, a unos ignorantes?.

 Me estoy pensando matricular a mis hijos en la Facultad de casa. No sé si sabré enseñar pero el empeño que pondré en ello superará con creces al que ponen los profesores de tan insigne Academia.

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ALABANZA DE CORTE

ALABANZA DE CORTE

 

 Tengo un amigo que se despierta con el silencio. Se va este largo fin de semana, contra su voluntad y por circunstancias que no hacen al caso, a una casita rural y está atemorizado. Le he recomendado que se lleve música y lectura. Ayer lo vi y me dijo que tiene el problema resuelto: ha grabado, desde la casa de un amigo, el fragor de las obras del nuevo tendido del tranvía metro.

 “A mí- dice - me desvela el silencio y me pone de los nervios el canto de los pájaros”. Cuenta con delectación poética como a las siete de la mañana se extasía oyendo como los albañiles se comunican desde sus andamios.

 “Ese: ¡Manolo, manda más mescla, coño, que rompe cualquier tímpano no acostumbrado, para mí es gloria bendita. Los piropos soeces que largan a las chorbas me encocoran”;  comenta extasiado.

  Le he contestado que no a todos nos gustan los mismos animales.

 

SE NOS ROMPIÓ EL AMOR

SE NOS ROMPIÓ EL AMOR

 

Nos buscamos para desencontrarnos. Nos alejamos, con el instintivo deseo de volvernos a encontrar. Es el permanente contrasentido de la vida. Tan permanente como las estupideces cotidianas que salen de las mentes vulgares. “Yo, en diez años de convivencia no he tenido una sola discusión con Emeterio”.

Pues, ¡mire usted que casualidad!:  Don Imanol Arias y Doña Pastora Vega se han separado. Para mí son dos personas que siempre me han abierto el apetito, porque tienen apellidos de queso. A pesar de ello, ¡qué dolor!, han decidido romper.

 ¿Se les ha roto el amor de tanto usarlo?. ¡No!. Iban bien. No se veían apenas. Él con el “Cuéntame” del cuento se la tenía bien montada y ella con el cuento de luego te lo cuento, también. Cuando más felices eran ella volvió a montar casa en Madrid y a prepararle la cena cuando viniese cansado del rodaje y pasó lo que tenía que pasar: han roto. 

¿Cómo, siendo artistas y por ende compañeros, no aprenden de esa maravillosa pareja que son Ana Belén y Víctor Manuel que llevan sin verse casi el mismo tiempo que llevan juntos?

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TRABAJO DE CABALLA

TRABAJO DE CABALLA

Cobayas humanos
por raulespert

 

                          

-Hola Cretina. Muchos días queriendo hablarte y tú serrada farmasia

-Me alegro de verte Zoraida. Es que tuvimos que cerrar porque sufrimos un atraco en una guardia nocturna

-Yo siento mucho Cretina

-¿Vienes a que quite tu anuncio buscando trabajo?

-No, Cretina

-¡Cristina, Zoraida, Cristina!. ¡Que parece que me estás insultando!

-Tú conoses, yo hablo mal. Poco tiempo en Madrí

-Pero bueno, ¿encontraste  trabajo?

-Sí, pero echaron a mí ayer

-¿Por qué?

-Yo ser sola en casa y coger teléfono. Preguntó hombre por la señora y yo desirle que la señora estaba salida. Algo malo, porque señora me gritó y dijo que ella desente y yo afuera

-Ja, ja ,perdona que me ría pero, es que?, ya te explicaré. Bueno, ¿y que vas a hacer ahora?

-Yo fui hospital otro día y  enfermera me  dijo de un trabajo para mí

-¿De auxiliar de clínica quizás?

-Yo no saber. Ella dise yo trabajar con caballas

-¿En una pescadería?

-No sé...,caballas

-¿Serán caballos?. ¿Te suena una granja o un hipódromo?

-No sé si allí hasen eso, porque amiga dise que me tiene que poner inyesión

-¿Una inyección?

-Sí. Tomar medisina y luego esperar

-¿Y a qué fuiste al hospital?

-Amiga que vive conmigo va dos veses al mes y gana dinero...

-Pero, ¿haciendo qué?

-Sacan sangre braso y  mí también sacaron. Me dieron muchos euro

-Por Dios, ¡no se te ocurra ir dos veces al mes!. Además está prohibido

-Mi amiga va

-¿Y como la aceptan?

-Ella dise engaña al que hase prueba porque toma pastilla antes

-¿Qué pastilla?

-Esta. ¿Me la das Cretina para tomarla mí también?

-¡Son pastillas de hierro...ahora comprendo!. Así engañan al analista

-Pero yo no tomar a lo mejor, porque enfermera dise ganar más yo con las caballas

-Me parece que ya sé de que me hablas y no me gusta ni un pelo lo que me dices

-Yo digo que enfermera no miente. Si mí trabaja de caballa  gano ?pasta?. ¿dise así?.

-¿Te suena lo de cobaya?

-Es lo que te digo, Cretina

-Pero, ¡hija!, ¿tú sabes lo que es el trabajo de cobaya humana?

-Mí desir amiga: seisiento euro en tres día

-Pero es un trabajo terrible y peligroso

-Pues enfermera enseñarme mí donde están las caballa y no hasen nada

-¡Estaría bueno que encima estuvieran picando piedra!

-Ven televisión y comen sin costar dinero

-Pero es durísimo

-En mi país es más duro y seisiento euro traigo a mi hermano y todo el día sentada

-Pero te dan  medicamentos que pueden ser peligrosos

-Tu vendes medisina y ¿dise medisina peligrosa?

-¡No mujer!. Yo vendo medicamentos que se saben que curan, pero no perjudican; y lo que te ofrecen es peor que el último trabajo que has tenido

-No crea, Cretina. Último trabajo, señora que me echó no era persona buena

-Pero no corrías peligro

-Me reñían si yo poner pañuelo en cabesa. Desir era malo para tu Dios

-¡De lo que se entera una!

-De caballa muchos días en hospital viendo tele y comiendo sin pagar. Eso bueno

-¡Pues mientras yo pueda tú no te metes en ese proyecto!

-Si tú me ofrese trabajo Cretina, tú no me puede pagá mucho

-Pero hasta que encuentres algo mejor, confórmate. Porque siempre será más seguro

-¿Y qué puedo haser yo a ti?

-Para empezar me vas a acompañar en las guardias nocturnas

-Cretina, eso es más peligroso que lo de las caballa

                                                                      

 

 

MIEDO A COBRAR

MIEDO A COBRAR

 

                                                      

 

                   Cuentan de dos borrachos que, empeñados en salir de su alcoholismo, decidieron no seguir bebiendo y para ayudarse en tan ardua tarea se conjuraron para no nombrar la palabra vino. Pasaron tres días y ante los lamentos permanentes y suspiros desgarradores de uno de ellos, el otro le dijo: “Pues coge la botella y ve por él”.

         Los boticarios le tenemos recelo, no sólo a cobrar nuestro margen comercial, sino a que nos paguen la más mínima actuación farmacéutica fuera de la mera dispensación. Esto trasladado al mundo social o de la comunicación se convierte en timidez insuperable.

         Durante el VI Congreso Nacional de Atención Farmacéutica celebrado el pasado Octubre en Sevilla, asistí a un almuerzo coloquio en el que se habló sobre un Documento, cristalizado en un libro: “La Farmacia al Servicio del paciente: Necesidad de cambio. De la teoría a la práctica”. Ejemplar que recoge las ponencias y conclusiones de unas Jornadas propiciadas por la Fundación Pharmaceutical Care con la colaboración de la Fundación  Astra Zéneca.

         Se habló lógicamente del papel cada vez más importante del farmacéutico en la Atención Farmacéutica. Se le matizó a los periodistas que este concepto no es lo que la gente y un sector farmacéutico consideran que se ha hecho toda la vida. Una cosa es el maravilloso servicio del boticario fabricante de la fórmula magistral individualizada, otra, tras la revolución industrial farmacológica de los años cincuenta del pasado siglo, la dispensación del fármaco ya elaborado y el consejo, siempre pedido por el paciente, de la posología y alguna que otra reacción adversa o contraindicación.

         La Atención Farmacéutica actual es otra cosa. Se trata de la protocolización de una actuación farmacéutica y la implicación del boticario en, por ejemplo, los enfermos polimedicados o con tratamientos de larga duración. Diabéticos, hipertensos y anticoagulados son el pan nuestro de cada día en las Farmacias. Estos enfermos, para más INRI, están diagnosticados y prescritos en la receta electrónica con lo que la visita periódica y sistemática al médico de cabecera ha pasado a la historia.

         En esta situación el protagonismo del farmacéutico ha pasado, en el ámbito sanitario, a ser total, mal que les pese a muchos componentes de la Organización Médica Colegial. Si ahora existen multitud de medicamentos de autocuidado de la salud que no necesitan receta y que tratan los mal llamados síntomas menores, ¿cómo no va a ser necesaria la intervención del farmacéutico, técnico del medicamento, que sabe por su permanente contacto con el usuario, de sus dolencias mayores que, pongamos como ejemplo, determinado analgésico o antihistamínico de venta libre le puede desestabilizar su enfermedad primigenia.

         Pues bien, en esta reunión todo quedó perfectamente claro hasta llegar al momento del: “¿quién paga esto?.

         Evidentemente es volver a lo de la anécdota inicial de este diario. Nadie quiere hablar de algo que en un contexto de entrega social se antoja extremadamente material, pero tan vigente como vital para este magnífico y nuevo movimiento de la Atención Farmacéutica. Sé de un compañero, el Doctor Machuca, pionero de este movimiento, que dio el paso  montando una consulta al margen de la Farmacia para trabajar como especialista en ello. Lo pongo como ejemplo de gesto torero del “¡aquí estoy yo!” y lo cito por su merecimiento.

         Otra cosa es que este prejuicio, del: “son tantos euros” por mi actuación profesional, esté basado en la falta de complicidad de la mayoría de compañeros. Si yo me atrevo a decirle a Carmela que me ha de pagar por un consejo, me puede mentar a mis difuntos más recientes sabiendo, además, que en la farmacia de al lado pesan, miden, toman la tensión y regalan un chupachups, al niño, totalmente gratis.

         Por ello la unión y la uniformidad de la Atención Farmacéutica pasa ineludiblemente por convertir los pequeños reinos taifas en tribus que nos hagan funcionar al unísono. Este es el eslabón que yo oferto a los dirigentes de la Atención Farmacéutica a quienes, a su vez, felicito por el éxito del Congreso.

                                                                          

                                                                          

 

GASES NOBLES

GASES NOBLES

 

 

 

         A Don José cuando lo cogen con el “pescao ajumao”, porque está hartito de coles, alguien puede encontrarse, cosa inusual, con una contestación ácida o excesivamente mordaz. Hay una paciente especialmente pesada que a pesar del diálogo pertinaz y repetitivo no deja, sin mala intención, de “provocarlo”. Se medica por prescripción facultativa relativamente poco y con tratamientos medidos y eficaces. No obstante:

 -¡Que digo yo si no me estropeará el estógamo!

 -Si se lo toma usted con el envase…¡seguro que sí!.

Esto es algo excepcional en el boticario que por el contrario, esté como esté anímicamente, responde profesionalmente a la pregunta más reiterada del personal:

-¿Y esto cómo y cuándo me lo tengo que tomá?

El farmacéutico tiene bien sabido que la confianza personal que sus pacientes depositan en él está en proporción inversa a la que tienen con su médico; de ahí que acepte el papel de consejero sanitario y para más detalle le escriba, a muchos, la posología en el envase. Hay veces que las consabidas: cada ocho horas ha de sustituirlas por D/A/C: iniciales de desayuno, almuerzo y cena.

Cuando se da este caso Don José se queda intranquilo porque las referencias gastronómicas no son medidas exactas. Hay quien, por ejemplo, desayuna a las seis y almuerza a las cuatro con lo cual la pauta de ocho horas queda rebasada. Pero hay otra cuestión que al boticario le preocupa en su constante labor de Atención Farmacéutica; no todos los medicamentos han de tomarse durante la ingesta de alimentos sino que algunos han de hacerse en ayunas y lo que es peor y poca gente conoce: hay fármacos que están contraindicados con algún tipo de alimento

-¿Y eso como va a sé?

-Pues, por ejemplo, algunos antiácidos que contengan sales de aluminio o magnesio han de tomarse en ayunas o bastante después de haber comido

-¡Qué barbariá que tiempo estamo viviendo!

-Hay determinados antibióticos que tomados con leche quedan inactivados porque los productos lácteos forman precipitados insolubles que impiden su absorción intestinal

-Pó precisamente hoy traigo yo una reseta pá mi marío con una cosa mu complicá

Don José mira la prescripción y sólo observa en ella un medicamento bastante común que tiene como acción paliar la flatulencia. Pero como le habla de algo complicado le pregunta:

-¿Qué le han diagnosticado a su marido?

-Le ha dicho la méico que tiene susio er condustó fugitivo

Una vez más Don José ha de controlar la risa y no contagiarse de las carcajadas del personal

-Será que tiene flatulencia

-¿La qué?

-El meteorismo, la aerofagia

-Pó como siga usté así me voy a enterá por las que jilan

-Para los gases… mujer

-¿Y se lo tiene que tomá antes o después del armuerso?

Carmela, que conoce al paciente y a su señora, le dice sin reparar en las consecuencias:

-Eso dá iguá. Lo que no se tiene que tomá son las perolá de chícharo que tú le pone. Que se oyen los peo desde er corredó.

                                                               

 

¿NO ESTAMOS EN PAZ?

¿NO ESTAMOS EN PAZ?

 

 

 No sé quién fue (entre Celaya y Otero anda la cosa) el vate que dijo: “La poesía es un arma cargada de futuro”. Yo la leí de chico y me la creí. Por ello me hice poeta. Mientras viví rodeado de cariño me dediqué a ella con toda fruición y dejé otras disciplinas para quien no gustase de las humanidades. ¡Qué injusta es la Historia con el: “que inventen ellos” de Unamuno!. Ahora solo, y sólo con la poesía, voy deambulando por el pasillo como un espectro. Ayer, aun más, porque saltó el diferencial del cuadro eléctrico de casa.

Cuando leí la factura del electricista vi que ponía: “2 sebaore 9 leuro. Un clixo de potensiá 12 leuro. Mano ovra y desplasamiento 60 leuro. Totá 81 leuro”, le dejé junto a ella una nota mía que decía: “Después de haber vivido el duro, ilustre, solemne, victorioso, ecuestre sueño de una gloria erigida a su memoria, me considero en paz con usted”

 Me ha llamado hace un momento para decirme que no está de acuerdo.

 

ORWELL SE EQUIVOCÓ.

ORWELL SE EQUIVOCÓ.

 

 

             El Sistema Integral de Interceptación de Comunicaciones, de soltera SINTEL, es un invento que consiste, “grosso modo”, en que los políticos pueden darle a un botón y enterarse con quien he quedado yo esta noche, valga el ejemplo, para echar un polvo.

         Conmigo lo llevan crudo y me explico. Este sistema da vía libre para pinchar los cerca de 50 millones de teléfonos móviles que están en manos de los españolitos; por ello digo que a mí… que me echen un galgo porque no “gasto” móvil. Utilizo el teléfono de mi casa y las cabinas públicas que entre la modernidad y los gamberros van constituyendo un auténtico objeto de museo en el mobiliario urbano.

         Pero lo realmente digno de resaltar en la progresiva estupidez que aqueja al ser humano y, por supuesto a sus representantes políticos. ¿Pinchar teléfonos a la gente y desvelar sus secretos?. El personal no tiene miedo a que lo escuchen hablar sin su permiso. Todo lo contrario. Yo utilizo todos los días cuatro veces un transporte público y de un tiempo a esta parte ya me he enterado de la vida y milagros de muchos conciudadanos. Dónde trabajan, a qué hora se escaquean, con quien se acuestan, con quien se levantan y por supuesto qué negocios pueden ser más jugosos.

 ¿Para qué, por tanto, el Sintel?

 

 

 

NIÑOS PRESOCRÁTICOS

NIÑOS PRESOCRÁTICOS

 

 

El niño y yo paseábamos por la ribera: 

 -El niño :  ¿Por qué vuelan los pájaros?

 -Yo :  Porque tienen plumas

 -El niño :  ¿Por qué tienen plumas?

-Yo :  Porque se las ha prestado un angelito

-El niño :  ¿Y qué es un angelito?

-Yo :  ¿Un angelito…?. Un angelito es…

  No he podido más y he terminado tirando el niño al río.De modo que visto esto me he puesto a pensar precisamente: ¿Por qué nos han creado con este involuntario instinto interrogativo?. Un buen hombre tonto nos responderá que nos han hecho así para fomentar el conocimiento de las cosas y el desarrollo de la inteligencia. Ya lo he hecho. ¿Y ahora qué?. ¿Cómo que: “y ahora qué”?. Sí; que si yo pregunto que dónde está el que nos creó, porque llevo en los genes el ansia interrogante, nos responderá el mismo  hombre bueno y tonto que la respuesta está en la fé. 

 -¿Y que es la fe?

 -Creer en lo que no tiene explicación.

 -¿Y eso por qué?

 -Oiga… usted viene a liarla

 -No. Vengo a que me enseñen a volverme tonto

                                                                                                      

 

COMPRO NEURONAS

COMPRO NEURONAS

 

 

           He leído que con la edad la capacidad de recordar lo que se ha hecho el día anterior suele disminuir, hasta llegar a no recordar lo que se ha hecho dos minutos antes, cuando, por el contrario, se mantienen intactos recuerdos de muchos años atrás.

            Parece ser que es como si “el disco duro” cerebral estuviese lleno y fuera preciso formatearlo para permitir el almacenamiento de nuevos recuerdos. Según esta tesis el nacimiento de nuevas neuronas promueve la pérdida gradual de recuerdos y el aumento de la memoria presente. “¿Qué película vi ayer?: FARGO, de los hermanos Coen”

            Como yo dude que a cierta edad se puedan regenerar nuevas neuronas, aún con el ejercicio mental, estoy buscando en Internet dónde puedo comprar kilo y mitad de este preciado producto que, además de, cómo dice una amiga mía, devolvernos a esa etapa en que: “hablábamos de corrido” nos permita olvidar el pasado a los que lo tenemos más extenso y triste que el futuro…creo.

 

 

PDD: PARA DEFECAR DIFUNTOS

        

 

El boticario ha de estar en constante vigilia. Lo atacan desde muchos frentes. La receta que los médicos llaman de complacencia es una “chuminá” comparada con las permanentes peticiones que el farmacéutico recibe para dar medicamentos que, incluso con receta, no deben dispensarse

-Esta receta no te la dispenso

-¿Y eso como va sé?

-Porque la otra es igual

-Don José…, ¡que servidora sabe leé y no pone lo mesmo!

 Se trata en este caso de dos medicamentos con la misma indicación: antiagregantes plaquetarios.

 -Pá que la sangre esté menos gorda, ¿verdá?

 -Exactamente

Don José sabe el por qué de esta doble prescripción que puede entrar en el terreno de la complacencia. La diferencia entre los dos fármacos está en el desproporcionado precio de uno y otro. Uno barato y el otro muy caro. El boticario lo que sí hace, porque su madre lo parió así, es dispensar el más barato.

Esto es sólo un ejemplo de la lucha permanente del farmacéutico con lo que la gente cree que es la dispensación

-No te quejes Pepe. Coges una cajita del estante, le quitas el cartoncito y… ¡a cobrar!

Frases como esta ponen mentalmente, por parte de Don José, defecados hasta las trancas a los difuntos más recientes de su emisor. Lo más frecuente en el día a día de la Farmacia son las peticiones de fármacos sin receta. Medicamentos que el boticario sabe perfectamente que en un momento dado debían darse aun sin el requisito de la prescripción. Bien sea por la hora, el conocimiento de la dolencia crónica o porque, lo más probable es que al día siguiente venga el peticionario con lo pedido escrito en una receta y con una cara sibilina.

En esto, y dada la época a la que nos encaramos, se llevan la palma los antibióticos. Don José en la mal llamada automedicación tiene cierta cintura y flexibilidad. Sin embargo en lo que no la tiene es en la incongruencia de unos políticos que no han estudiado en ninguna facultad sanitaria y ni siquiera sus tribuletes del gabinete le ponen el extracto de los numerosos suplementos de salud que enriquecen a casi todos los periódicos españoles. Como Concha lo fuma en pipa y lleva las del beri le ha faltado poco tiempo para preguntarle a Don José:

-¿Cuándo venga la niña, de quien yo me sé, pá que le dé usté la pastilla der día despué…?. Aquí no va a tené usté más carsone que tragá

El boticario ha de aceptar a regañadientes, e “in péctore”, que Concha lleva razón; lo que no sabe es que él es proclive a la regulación de la natalidad pero no entiende la inconsecuencia de que se pueda dar, y lo piensa siempre desde el punto de vista farmacológico, un medicamento hormonal sin receta y no un antitusígeno que lleve una ínfima porción de codeína.

 -Pues lo aceptaré siempre que antes pueda informar a la peticionaria de lo que se lleva y preguntarle hasta el número que calza

 -Pó va tené usté que oí más embuste que en el Ayuntamiento

 -Ya sabré hacer bien el interrogatorio

 -Pó estudie usté también pá polisía

 -Todo se andará

 -¿Y sin cobrá…?

 -Exactamente

                                                                          

 

ACTORES

ACTORES

                 

 Dicen, y yo lo suscribo, que a las mujeres se las conquista por el oído, lo del viejo chiste de “a la gandola”, y las especialmente atractivas, que son con las que yo normalmente alterno, me cuentan que nunca los hombres sabremos lo terrible que significa para ellas negarse a peticiones insistentes, no sólo de las que todos imaginamos, sino de los auténticos fatigas incansables al desaliento que las llaman para ofertar copas, cenas o regalos.

 Lo lógico es que  la resistencia flaquee en determinados momentos y se acepte, en el mejor de los casos,  ir al restaurante de moda, con el pertinaz coñazo. Podría calificarse, ahora desgraciadamente en boga, como una violencia de género subliminal

 Esta entradilla tiene como fundamento algo que ha llegado a mis escépticos oídos. Un grupo de médicos de importante capital de provincias ha contratado a dos ¡actores! que han visitado 197 farmacias de esta ciudad solicitando antibióticos sin receta con un resultado bastante negativo para la imagen deontológica y profesional del farmacéutico.

 La labor del farmacéutico nunca será suficientemente valorada ni reconocida si no se trata de alguien que la conozca desde dentro. Cuando cualquier indocumentado, aunque universitario, me comenta que mi labor consiste en despachar una cajita cuyo nombre ha escrito en una receta el auténtico sanitario que es el médico, por mi mente pasan todos los difuntos más recientes del interfecto defecados hasta las cejas.

Aún suponiendo que el imbécil lo sienta así, como lo dice, nunca sabrá que hay una labor permanente y burocrática que ya de por sí merecería mayores emolumentos que los del simple funcionario. Pedidos, reposiciones, albaranes, facturas, impuestos, nóminas, precios de referencia previos a la dispensación etc… son tareas suficientes para agotar a Stajánov.

 Pero, con todo, lo que nunca se valorará suficientemente es la capacidad de aguante que tenemos los que estamos día a día detrás de la mesa de dispensación: “el mostrador maldito”. La aparición de los genéricos y las dotes de convicción de los farmacéuticos quisiera yo verlas en estos maravillosos actores que han querido dejarnos, mercenariamente, con las posaderas al aire.

-Estas no son mis pastillas para la tensión

Yo personalmente, por puro agotamiento, he dispensado perdiendo dinero, (cualquiera es el valiente que le dice al aguerrido jubilado que ha de pagar la diferencia) el medicamento de marca que el paciente ha tomado toda la vida esperando que en la próxima ocasión se atenga a razones. ¿Quién no ha tenido que lidiar con algunas ilegibles recetas y hacer esperar, con los nervios a flor de piel, a un usuario cabreado que no atiende razones y que tamborilea para más nerviosera del  boticario, los dedos sobre el mostrador?.

¿Quién no ha tenido que parar todo para atender al lipotímico que se ha hecho una brecha en la cabeza?. ¿A quién no se le han quedado bloqueados los ordenadores porque, en este caso, la lipotimia le ha dado al “servidor” del sistema informático?

Y ahora vienen estos tíos con el juego sucio de la petición de complacencia:

-Verá usted es que la inflamación es terrible y el dolor…¡ni le cuento!. Además mi madre ya ha tomado este antibiótico muchas veces. ¿No ve que sus problemas dentales son frecuentes y el dentista antes de intervenirla le manda por teléfono siempre este antibiótico que le solicito?

Malditos pendejos. No hay peor frustración que “delinquir” por intentar hacer el bien. Cuando, además, sabemos que esta sucia maniobra encubre un acongojamiento por parte de determinados sectores de la clase médica a los que le sigue mordiendo el alma cuando ven en la tele el famoso eslogan, conseguido a pulso, de: “Consulte con su farmacéutico”. Los que tras la llegada de los genéricos han visto disminuida la llegada de Pantaleón y los visitadores que desde muestras, a bolígrafos, ceniceros y Cancunes le chupaban la parte del cuerpo por la que ahora ellos nos quieren dar.

 ¡Bah!. Que le pidan al cielo que un día sin talonario, porque, como es frecuente, se lo han robado, tengan que implorar, esta vez de verdad, un medicamento necesitado de prescripción para un familiar que de verdad lo necesite.

Allí nos veremos.