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`` DIGO YO...´´ Blog de Pedro Caballero-Infante Perales

LA TRINCA

LA TRINCA

         Esta palabra, puesto que la prueba ha desaparecido afortunadamente, hay que buscarla en un DRAE antiguo y significa: “Conjunto de tres personas designadas para argüir recíprocamente en las oposiciones a cátedras”. Llevado al plano real, dos opositores a una cátedra se ponían de vuelta y media delante de la trinca para que ésta, en definitiva, eliminase a uno de ellos. En esta cruel práctica se admitía todo tipo de acusaciones incluidas las físicas.

         Yo tuve un catedrático bizco del que la leyenda urbana decía que superó la trinca al contraatacar sobre la acusación de su defecto, hilarante para su alumnado según el oponente, al alegar que su contrario era tartamudo.

         Hay carreras “per se” donde no se pueden admitir defectos físicos por su obviedad. Un abogado sordomudo sería un contrasentido. Si acaso fuera un estudiante excepcional sus clientes tendrían que presentarle todo por escrito y su ejercicio ante los jueces habría de ser de la misma forma.

         Existe sin embargo una carrera, como es la de Farmacia, que se ha constituido en una especie de “cajón de sastre” donde cabe todo. Conozco farmacéuticos paralíticos de nacimiento, sordos y…hasta ciegos. Esto, aun siendo cierto, son casos excepcionales, pero lo usual es que no se le dé importancia a la incapacidad de asertividad que un boticario en la actual etapa reivindicativa de la Atención Farmacéutica pueda tener.

         Se sigue opinando que el farmacéutico es un pequeño burócrata que coge una cajita de una estantería la da y la cobra. ¡No!. Si quiere romper esta imagen ha de saber dar la cara ante sus pacientes, mirarle a los ojos, sonreírles y empatizar con ellos. Si desde joven no tiene estas características, que se hubiese hecho cirujano.

 

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