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`` DIGO YO...´´ Blog de Pedro Caballero-Infante Perales

EL SEÑOR ES MI PASTOR

EL SEÑOR ES MI PASTOR

 

       Cuando pienso algo que me parece importante como lo que se puede resumir en esta escéptica frase:: “somos corchos inermes flotando en un océano con destino determinado al que nos lleva alguien ajeno a nuestra voluntad”, me siento momentáneamente feliz si alguien de relieve piensa lo mismo y lo dice.

         El ejemplo me ha llegado a través de un discurso de Iñaqui Gabilondo que en su turno de agradecimiento por haber recibido una distinción, ha dicho que debemos de votar a un líder (que es otro corcho más grande) no para que defienda nuestro bien sino, para que pacte con  los que de verdad mandan para que no nos jodan demasiado.

 

 Al hilo de esto me sigo manteniendo en mis trece de que ni por estas el hombre saldrá de sus miserias. ¿Por qué?. Sencillamente porque es un animal extremadamente manejable que si antes se desmandaba un poco del rebaño, no era por rebeldía sino porque ante él aparecían varios caminos que su cerebro, aún sin contaminar, podía elegir.

         Ahora con la televisión, y en grado superior gracias a Internet, el hombre es totalmente un borrego perteneciente a una manada sumisa, consumidora de lo que le echen y, en definitiva, gilipollas.

 

        

Yo antes le tenía cierta fe a algún teólogo del sistema e incluso caía en el error de leer algún libro sobre esta ciencia.

         El otro día se me encendió la chispa del escepticismo. Había muerto un personaje  de mi ciudad y hube de acudir por compromiso social a la misa de “córpore insepulto”.

         El altar estaba plagado de mitras y el más importante fue el que corrió con el  clásico sermón del: “resígnese, no llore y piense en la eternidad”.

         Esto para mí no fue novedad y la acepté mirando el reloj y calculando si aun tenía tiempo de volver a mi trabajo.

         Lo que me encendió la bombilla, después de haberlo oído muchas veces (torpe que es uno), fue cuando el mitrado dijo:

                  “El Señor es mi pastor, con él nada nos falta”

         Pues nada que nos sigan pastoreando y a esperar que nos abran la cerca del corral para salir a comer gratis.

 

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